Azores, Sao Miguel. Día 5: Grota do Inferno, Lagoa Verde e Lago Azul, Sete Cidades y Punta Ferraria

Azores, Sao Miguel. Día 5: Grota do Inferno, Lagoa Verde y  Lago Azul, Sete Cidades y Punta Ferraria

Esta vez el viaje es mas largo, debemos conducir casi de una punta a otra en dirección este-oeste. Visitamos Sete Cidades, el Miradoiro da Grota do Inferno, los impresionantes lagos y comeremos en O Américo de Barbosa.

Ya es el último día antes de la vuelta. No nos preocupa demasiado, hemos reservado lo mejor para el final. Como ya es tradición, desayunamos, preparamos las mochilas y nos embarcamos en la última de las aventuras : Sete Cidades.

Grota do Inferno

Tras conducir aproximadamente durante una hora por la cara norte de la isla, llegamos al aparcamiento del Miradoiro Grota do Inferno, lugar donde aparece la foto mas típica de las Sete Cidades.

Cuando llegamos nos sorprende encontrar una zona acondicionada, con camino arreglado y una valla. Esto me da que pensar que quizá sea menos salvaje y más turístico de lo que pensaba. Más tarde veremos que así será. Al cruzar la valla descendiendo a mano izquierda podemos visitar la Lagoa do Canario. Un pequeñito lago con mucho encanto.

Caminamos dirección norte por un ancho camino que nos lleva al mirador Grota do Inferno. En este punto, el turista se hace visible, la densidad de turistas asciende, no estamos acostumbrados a esto. Me recuerda a la Ruta del Cares donde multitud de gente camina en fila a lo largo de la senda.

Azores 2017

Tras subir unos escalones de tierra, continuamos al mirador donde está el gran tesoro de Sete Cidades. Allí, las vistas son impresionantes. Podemos ver una vaguada que conecta el Lago azul con la Lagoa Verde y una carretera que separa a ambos. A pesar de que es complicado hacer fotos por la cantidad de gente, las vistas son espectaculares, dos lagos de colores al frente, una zona montañosa detrás y al fondo, el mar. Disfrutamos de las vistas durante un rato, hacemos fotos algunas con permiso y otras con ayuda de los turistas y cuando llega la hora, deshacemos el camino andado hasta el coche.

Hotel Monte Palace

Hotel Monte Palace

Desde los Miradoiros de Sete Cidades conducimos una pequeña distancia hasta el Hotel Monte Palace. Un hotel abandonado cuya construcción comenzó en 1980 y estuvo abierto al público desde abril de 1989 hasta noviembre de 1990. El hotel en sí, es un monstruo que yace en el olvido, condenado a un envejecimiento prematuro por la falta de atención, literalmente, es pasto de la naturaleza. En la actualidad, la estructura se conserva sin problemas, pero has de saber que si entras asumirás el riesgo de exponerte a un peligro que puede acabar en accidente mortal. De todos modos, evitando las zonas oscuras y sin hacer ninguna temeridad, no habrá problema (OJO! a los agujeros que comunican con los pisos subterráneos en la zona de la cocina y con el hueco de los ascensores de servicio).

Este hotel tiene dos motivaciones para ser explorado: la propia curiosidad o adrenalina que generan los sitios abandonados y  las mejores vistas de Sete Cidades.

El turista sigue presente en todos los rincones y nosotros nos disponemos a recorrer cada una de sus salas. La estética de los 80 es perfectamente palpable. Ascendemos a los niveles superiores y en las habitaciones encontramos muestras recientes de arte urbano. Contemplamos los lagos desde las terrazas de las habitaciones, en su día fue un hotel de lujo.

Seguimos ascendiendo hasta la azotea donde continuamos contemplando las vistas y tomamos algunas fotografías. Aquí coincidimos de nuevo con las chicas del bar Caloura, nos saludamos y les pedimos que nos tomen una foto. Pasado un rato, decidimos bajar, se hace tarde y queremos llegar temprano al restaurante.

Lagoa Verde Azul

Sete Cidades

Descendemos conduciendo hacia los lagos, dirección Sete Cidades, al llegar al lago Azul decidimos parar y dar un paseo por su orilla. Es un lugar precioso, hay gente bañándose. Tras el paseo, conducimos por Sete Cidades dirección Mosteiros pero ya no tenemos tiempo para parar. Hoy se nos ha hecho tarde.

Lagoa Verde

Al llegar a Mosteiros, Localizamos el restaurante O Americo De Barbosa. Aparcamos justo en frente, hay bastante gente en el interior y temo por no tener sitio para comer. Al entrar pedimos mesa, nos dicen que esperemos 10 minutos, entonces me pido una merecida caña fresquita.

Mosteiros

Tras aproximadamente 10 minutos, nos hacen pasar al comedor y nos preparan una mesa. Pedimos sopa del día, Pulpo a la brasa y mejillones al horno. Se podría decir que aquel pulpo ha sido el mejor que he comido en mi vida y he comido mucho pulpo, lo como al menos una vez  a la semana.  Por tanto recomiendo probar ese pulpo. En temas gastronómicos, la isla es una sorpresa, cada día he quedado impresionado de forma distinta. El primer día podía intuir que el cocido me impresionaría, el segundo, das por hecho que los pescados son buenos en una isla. Pero el pulpo no me lo esperaba.

Otro producto estrella según los comentarios leídos de los local guides de Google, son las cracas. ¿Qué son? Lo hemos descubierto en este restaurante, pero a mi pareja, no le dió buen rollo debido a que en su pueblo eso se llama arneirón. Allí no es tradición como manjar, más bien es un molusco mal valorado que se adhiere a la concha del mejillón. Así que no las pedimos pero me quedé con muchas ganas de probarlas.

Recomendaciones

  • O Américo de Barbosa, acude antes de las 14.00
  • Prueba el Pulpo a la brasa, no te defraudará
  • Si tienes que elegir entre lapas cracas o mejillones, no pidas mejillones. Están buenos pero podrás comerlos muy similares en España. El resto no.

Punta Ferraria

Después del correspondiente café, continuamos dando un paseo por el pueblo, para finalmente acudir al miradouro Punta do Escalvado. Nos detenemos apenas 5 minutos y continuamos hacia el faro Punta da Ferraria donde sacamos unas fotos, tengo manía de fotografiar faros.

Farol da Ponta Ferraria

Finalmente, bajamos por una pista hasta las termas de la Ferraria. Ponemos la toalla en las rocas y disfrutamos de una tarde de baño y sol para finalizar el viaje.

Emprendemos el regreso a casa, aún queda algo más de una hora de camino, decido ir por la parte sur de la isla, es la única carretera por la que no he conducido todavía. No me quiero ir sin conocerla. Pasamos por de nuevo por Ponta Delgada y recorremos el ya conocido camino a casa. Al llegar paro en la gasolinera donde compramos la cena del primer día para llenar el depósito, me doy cuenta de que he conducido 990km por una isla que apenas tiene 80km de extremo a extremos.

 

 


 

► VER DÍA 6| Azores, Sao Miguel: La vuelta a casa 

 


 

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